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Por la gracia de Dios
crecí en medio de un ambiente cristiano gracias a que mi madre y mis
hermanas mayores se dedicaron a educarnos en el conocimiento de
Dios.
A pesar de nuestra pobreza, Dios estaba con nosotros
soste-niendo nuestras vidas.
Después de pasar por una enfermedad que por poco me mata,
Dios escuchó la oración de mi madre y fui sanado.
Después de varios años de asistir a la iglesia, decidí
acep-tar a Jesús en mi vida.
Siempre me gustó la música, era mi deseo cantar y aprender a
tocar un instrumento musical por lo que me decidí por la guitarra.
Luego formé parte del coro de la iglesia; el director del coro no
sabia donde ponerme a cantar, si primera voz o tenorio, ya que
cambiaba de volumen y solo me oía yo; apenas tenia 15 años. Luego mi
maestro me enseñó a modular la voz y así aprendí a cantar. |

Mas tarde comencé a
cantar como solista en la iglesia. Pertenecí a varias agrupaciones
musicales, aprendí a to-car la guitarra, la batería y el bajo. A los
16 años recibo el llamado de Dios al ministerio pastoral.
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Yo no podía estar
quieto, siempre quería hacer de todo en la iglesia, más tarde me
trasladé a Puerto Rico con mi familia y allí asistía a la Iglesia
Betania; allí fue donde, verdaderamente, comenzó la música a calar
profundo en mi vida.
El Hermano Carmelo Sánchez me escuchó cantar y me dijo que yo
tenía una media voz y servía para cantar en trío y me invitó a ser
parte de su trío Heraldos Cristianos, como primera voz y tercera
guitarra.
Me casé en el 1979 y en 1983 me trasladé a New Jersey. Seis meses después de llegar a New Jersey, Dios me llevó a
Massachusetts, donde terminé mis estudios bíblicos en el Seminario
de las Asambleas de Dios y allí comencé a pastorear.
Hasta el día de hoy sigo cantando y pastoreando, pero algo
sucedió en mi vida, algo que siempre había deseado, y era componer
canciones para alabar a mi Señor, por lo cual le doy gracias y le
glorifico con todo mi corazón.
-Vicente Castillo
Cabrera |